Del Zoom a la inteligencia artificial: cómo una escuela virtual de idiomas se fue adaptando

Docente de espaldas dando una clase virtual a una alumna que aparece en la pantalla de una notebook

Almacén de Idiomas empezó hace doce años con una membresía de Zoom y un enlace enviado por correo electrónico. Hoy sus docentes planifican clases con inteligencia artificial y los adolescentes que faltan reciben un resumen automático de lo que se perdieron. María José Lencina Artigas, al frente de la marca, lo contó en NEA Tech, en Corrientes.

De un enlace por mail a un aula virtual

Al principio fue lo mínimo: Zoom y un enlace. Con el tiempo hizo falta una plataforma de aulas virtuales para cargar los cursos, después llegó la pauta publicitaria, que ahora se apoya en inteligencia artificial para alcanzar a nuevos interesados, y más tarde los asistentes virtuales. Almacén de Idiomas es una marca educativa virtual registrada en Argentina y, desde 2018, trabaja con clases en línea.

Un resumen para el que faltó

Lo último que sumaron nació de una limitación. Abrieron una unidad de negocio para adolescentes y, como son menores, no pueden grabar las clases. La salida fue un transcriptor de inteligencia artificial: quien faltó lee un resumen en el idioma en que el profesor dio la clase, inglés o portugués, por ejemplo. Se protege la identidad de los chicos y nadie pierde la clase del todo.

Los profesores del equipo usan además Gemini para diseñar clases y buscar ideas. Con cursos de distintos niveles, idiomas y horarios, planificar podía llevar, según Lencina Artigas, hasta 14 horas por día. Hoy lo resuelve en una.

El profesor no se reemplaza tan fácil

Hay aplicaciones con inteligencia artificial que corrigen la pronunciación y escuchan al alumno. Ella las considera todavía con errores o insuficientes. Tiene clientes que siguen eligiendo a un humano porque quieren más detalle, o a alguien que les encamine lo que necesitan aprender según su objetivo. Las aplicaciones quedan como complemento.

En una de las charlas del evento, un disertante de Mendoza dijo algo parecido: la inteligencia artificial todavía tiene que estar muy monitoreada por una persona.

Misiones, Corrientes y la chica del Uber

Vivió cinco años en Misiones, donde se sumó al clúster de empresas tecnológicas de esa provincia. La describe joven y con tecnología de punta: turno en el hospital, estacionamiento, todo con aplicación. Pero cree que la sociedad no acompaña del todo, porque sigue con la cabeza en lo presencial. Es una opinión y lo aclara: los comercios físicos recién ahora empiezan a ver el valor del e-commerce, mientras compiten con Shein o Temu. Corrientes, comparó, absorbió la virtualidad más rápido.

Para explicar el cambio de hábitos cuenta lo que le pasó camino al evento. La conductora del Uber, de 24 años, le dijo que hace las compras del supermercado por Pedidos Ya, acostada en la cama. “Esa es nuestra clienta hoy”, pensó. Una generación que nació con internet.

Las pymes, dice, necesitan esta información más que las grandes empresas, que ya tienen procesos y personal. La pyme se reinventa todos los meses.

Criterio, y cuidar los datos

Su consejo para quien usa inteligencia artificial: si se puede, pagar la membresía, para que los datos no queden a la deriva ni sirvan para mejorar el modelo. Si no, mirar bien los ajustes y no subir cualquier cosa. Y no aplicar una herramienta solo porque está de moda: hay que discernir cuáles sirven al propio negocio y cuáles no.

Sin equilibrio

A la pregunta por el equilibrio respondió sin vueltas: no tiene. Hay momentos de calma y momentos de angustia, y cursos que compra porque no sabe algo. Desde que estudia más sobre inteligencia artificial está más tranquila que cuando todo empezó y “era el monstruo”. Ayuda la actividad física, ayuda rezar y ayuda recordar que, si le tocó abrir ese negocio, es por algo.

Cerró con un deseo para la charla y para el cambio que nos involucra a todos: Surfear en la ola e ir fluyendo.

Mirá la entrevista completa: https://www.youtube.com/watch?v=BlkGXlbu9sA

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Preguntas frecuentes

¿Qué es Almacén de Idiomas?

Es una marca educativa virtual registrada en Argentina que da clases en línea desde 2018. Está a cargo de María José Lencina Artigas.

¿Cómo usa la inteligencia artificial una escuela virtual de idiomas?

Usa un transcriptor para que los adolescentes que faltan lean un resumen de la clase, y Gemini para diseñar clases. Según Lencina Artigas, planificar pasó de llevar hasta 14 horas por día a una.

¿La inteligencia artificial reemplaza al profesor?

Todavía no, según la entrevistada. Las aplicaciones que corrigen la pronunciación tienen errores o resultan insuficientes, y muchos alumnos siguen eligiendo a una persona. Quedan como complemento.